MARADONA by Kusturica
Idem (2008, España, Francia - documental) de Emir Kusturica
Sinopsis:
Documental que dibuja dibuja la increíble historia de este ídolo mundial del fútbol. Desde la mayor humildad de los comienzos a la dominación del mundo. Desde la trágica, dramática caída a los infiernos al glorioso renacimiento. Profundamente conmovedor, alegre, “Maradona” más que una película documental, es un canto a la vida. Con música original de Manu Chao, la película es, al mismo tiempo, un único documento de una creciente amistad entre el director y su personaje y desde luego una apasionante exaltación de una verdadera leyenda de nuestros tiempos.
"TIPS"
La Vida una Tombola
Si yo fuera Maradona viviría como él
si yo fuera Maradona
frente a cualquier portería
si yo fuera Maradona
nunca m'equivocaría
si yo fuera Maradona
perdido en cualquier lugar.
La vida es una tómbola...
de noche y de día...
la vida es una tómbola
y arriba y arriba....
Si yo fuera Maradona
viviría con él
...mil cohetes... mil amigos
y lo que venga a mil por cien...
si yo fuera Maradona
si yo fuera Maradona
saldría en mondovision
para gritarle a la FIFA
¡Que ellos son el gran ladrón!
La vida es una tómbola...
de noche y de día...
la vida es una tómbola
y arriba y arriba....
Si yo fuera Maradona
viviría como él
porque el mundo es una bola
que se vive a flor de piel
Si yo fuera Maradona
frente a cualquier porquería
nunca (¿siempre?) me equivocaría...
Si yo fuera Maradona
y un partido que ganar
si yo fuera Maradona
perdido en cualquier lugar...
La vida es una tómbola
de noche y de día...
CRITICA
Kusturica imita el modelo de aproximación de Oliver Stone a Fidel Castro en Comandante (2003): con tres o más cámaras graba las charlas y los espacios donde se llevan a cabo éstas. Alguna puesta en escena de resultado irregular (como la forzada aparición de Manu Chao) y secuencias que sobran (como las sonrojantes intervenciones de “los fieles de la iglesa maradoniana”, inigualable banda de freaks) acaban de rellenar las entrevistas, junto con algun material de archivo que mezcla desde apariciones mediáticas hasta el despiece de La jugada de todos los tiempos. Para aunar todo este embrollo, el director se ve obligado a entrar en cuadro y a usar una voz en off en primera persona. Ésta es ocasionalmente brillante, muchas veces desorbitada, especialmente en loanzas al astro, al cual compara hasta con el dios mesopotámico Gilgamesh.
Los paralelismos entre ambas personalidades son muchos. Su amor por el futbol (Kusturica practicó este deporte a nivel semiprofesional), por la fiesta y por esa blanca mujer de misterioso sabor (de constante alusión en su filmografía), su endiosamiento y la polémica que les rodea. Quizá por esta última faceta el argentino es más conocido, pero el yugoslavo no se queda corto (en los últimos años se cambió el nombre para acercarse a la ortodoxia serbia - oficialmente se llama Nemanja Kusturica -, es acusado de corrupción, de contacto directo y carta blanca con el presidente Vladimir Kostunica, la peculiar construcción y financiación de un pueblo turístico… ) (1). De estos elementos comunes brota cierta química entre ambos, creando el cineasta una aproximación respetuosa pero familiar, intentando incoroporar como secundarios a la mujer de Diego Armando, a sus amadas hijas, así como a su propia familia cuando éste le visita en Belgrado. Es en ese espacio más cercano donde se desvela un Maradona desconocido y donde nacen las partes más salvables del biopic. Sobretodo en la aceptación del propio descontrol, de la fuerza de la cocaína, de la tristeza por el tiempo perdido, irrecuperable, a causa de ella. Se desvela un personaje de diversos rostros, algunos de los cuales son imprevisibles, incluso para él mismo. Se vislumbra cierta desfachatez, cierta sensación de dictador poderoso, de poseer una fuerza mediática absoluta de increíble magnitud.
Este egocentrismo contrasta con el peso de sus humildes orígenes, la larga sombra del potrero donde forjó la zurda inmortal. Maradona se declara fanáticamente de izquierdas, a favor de los pobres, con una mezcla de socialismo, justicia y fútbol difícil de digerir. Son posturas simpáticas pero altamente contradictorias ya que chocan de inmediato con su trayectoria vital, llena de irregularidades, de riqueza desperdiciada, de vicios y adicciones, una vida a menudo a todo tren. Kusturica entra erróneamente en éste terreno político pantanoso, mezclando situaciones muy complejas - guerras, conflictos, miseria - con reflexiones tan superficiales como discutibles. Cuatro medias verdades políticas mal contadas, un socialismo de salón de buenas intenciones hecho con los bolsillos y la barriga llena, y sin compromiso alguno.
El baile final de los participantes de este documental que a veces parece una fiesta recuerda al mítico final de Underground, donde sus protagonistas bailaban enloquecidamente mientras la tierra se partía. El último letrero nos daba una clave: no era un “The end” sino un “To be continued” (2). El Diego sigue bailando, ha creado un nuevo capítulo en su currículum - ha resucitado como el abuelo que daban por muerto en Gato negro, gato blanco (Crna mačka, beli mačor, 1998) - pues recién estrenó su cargo como seleccionador nacional y carga las pilas para el próximo mundial, con nuevos y prometedores enfrentamientos entre los humildes (Argentina) y los ladrones ricos (la FIFA) en su quijotesca visión del mundo. Por el contrario, Kusturica sigue bailando al son de lejanos éxitos, incapaz de reinventarse. Su acercamiento a Maradona no deja de ser un entretenimiento, un retrato amable e irregular de un mito viviente, mientras su cine se desvanece.
Por M. Martí Freixas | 04 Mar 09
ENTREVISTA
Cuánto más se puede hablar y contar sobre Diego Maradona? Casi nada. O mucho, si se tiene en cuenta que fue, es y será figura principal de un anecdotario labrado con magia, triunfos y derrotas. Así en la vida como en la cancha, ahí, donde no hubo otro soberano por quien uno debiera rendirse a sus pies. Y hacia ese mundo donde conviven la piel de la idolatría, el sentir contestatario y el hombre de carne y hueso, apuntó el director serbio Emir Kusturica para rodar su documental Maradona por Kusturica .
Una aproximación hacia ese pequeño dios que tuvo el planeta fútbol y que cada día se levanta con la insoportable levedad de estar ungido por la pasión irrefrenable de millones que corean su nombre. Maradó... Maradó... Diez ciudades (Nápoles, Barcelona, Buenos Aires, Belgrado, entre otras), tres entrevistas fundamentales a Diego y algunos actos fallidos (en Cuba, Fidel Castro no respondió al llamado de Kusturica para que hable del Diez) fueron el escenario y guión que delineó esta travesía por la tumultuosa vida de Maradona.
Unas 180 horas filmadas; pero sólo 90 minutos reproducidos en pantalla. El Diego gordo a reventar, con sus propias batallas a cuestas, de ésas que siempre fueron a todo o nada, hasta quedar cara a cara con la muerte, en 2004: "El de arriba me dijo: 'No, todavía no, tenés que seguir luchando. Y aquí estoy". El Diego que resucita de sus propias cenizas, flaco, estilizado, by pass gástrico mediante. El Diego íntimo, que va y viene, con la misma intransigencia, pero ya sin todo aquello que lo depositaba en las puertas del infierno. Viva habló con Emir Kusturica acerca del documental que acababa de estrenar en el Festival de Cannes.
La vida de Maradona es tan intensa que debe haber sido difícil hacer foco en algún período particular. ¿Qué parte de su vida elegiste?
Me concentré en varias partes porque creo que es un personaje único. Cuanto más se metía en problemas, más popular se volvía. Cuando estuvimos en Cannes, nadie lo pudo igualar en popularidad. Creo que no hay otra figura que genere la popularidad y la excitación que él provoca.
¿Cuál fue el desafío más grande a la hora de hacer el documental?
Todo fue muy excitante. Muchas veces no pude ni siquiera verlo porque él estaba en otro lugar. Eso me dio la idea de introducirme a mí mismo en el filme y experimentar lo que es estar cerca de una leyenda. Comparando sus raíces con las mías fue el mejor modo de reconocerme a mí mismo. Estar donde él nació fue un gran desafío.
¿Y cómo fue transitar por el lado oscuro de Diego, por su pasado de adicciones?
Fui muy afortunado porque nos abrió su corazón. El sabía que yo no haría nada en su contra. Muestro todas las facetas de su personalidad, lo que hizo en el pasado con las drogas y su relación de hoy con su familia. Muy pocos saben cómo es Maradona en realidad. Se lo conoce como un excéntrico jugador de fútbol pero yo lo muestro como un ser humano.
¿Qué es lo que más te gusta del documental?
La libertad con la que él dice lo que piensa. Es inusual tener a una estrella del fútbol hablando de política, de los capítulos más controvertidos de su vida y terminar en una discoteca, como lo hicimos, en Cocodrilo. Nunca vi nada igual. Bucear por los espacios de Diego, ésa fue la cuestión. Aun cuando la leyenda se iba agigantando por alguna agenda incontrolable o los destiempos que manejan la vida de Maradona, que hoy está y mañana, quizás.
Pero siempre bajo el signo de lo inconmensurable. Por caso, volver a Nápoles, ciudad donde gobierna sin otro cetro que la pasión de sus tifosi , fue un punto alto. Diego regresaba para el partido despedida de su amigo, Ciro Ferrara. Pero la ciudad, el estadio San Paolo, escenario de sus más hermosas proezas con la número cinco, se eclipsaron con su sola presencia. Todos querían tocarlo, abrazarlo... El estadio hervía a fuego lento. "Ho visto Maradona..." fue el canto sin fin por las calles bendecidas por la sangre de San Genaro. "Al contrario de lo que se pueda pensar, las escenas multitudinarias como en Nápoles o la Bombonera fueron las más fáciles de filmar.
Lo más complicado fue conseguir tener a Diego en la intimidad el tiempo que el director le pedía. Y, sobre todo, la última entrevista fue la más difícil y se hizo después de muchos intentos fallidos. Claudia nos ayudó mucho en todo este viaje", reconoce José Ibáñez, productor del documental. De hecho, Kusturica viajó tres veces a la Argentina hasta concretar ese último encuentro, en el que se iba a tocar al Diego íntimo. Y la siempre presente Claudia Villafañe acaso fue la organizadora de los compromisos en la vida de Maradona. "Tuvimos que adaptarnos a las circunstancias del momento. Era realmente difícil cumplir con cualquier plan de rodaje preestablecido.
Estos llegaron a cambiar tres veces en un mismo día. A pesar de eso tuvimos suerte de arrancar el rodaje en un momento muy interesante de Diego, justo después de su operación. La cámara de Emir fue testigo de ese cambio físico y anímico", remite Ibáñez. Y fue en medio de esa transformación, casi como una crisálida, donde Diego admitió a destajo: "Yo me equivoqué a lo largo de mi vida y lo que me queda es pensar qué jugador hubiera sido si no hubiera tomado cocaína. Me queda el mal sabor de que habría podido ser mucho más de lo que hoy".
El mismo que se lamenta haber perdido la niñez de sus hijas, Dalma y Giannina, en la somnolencia amarga y solitaria de la droga. "Hoy veo cómo crecían a través de los videos que me muestra Claudia y digo: 'Mirá lo que me perdí'. No haber podido verlas en un cumpleaños estando normal', porque en cuanto empezaba el cumpleaños yo iba y me drogaba... A Dalma le iba a dar un beso y me quitaba la cara." Villa Fiorito. Ahí está el comienzo encofrado en cuatro paredes.
La casa donde crecieron él y sus hermanos. Calle de tierra, lugar casi desierto, apenas un par de vecinos creyeron estar alucinando cuando la gorda figura del Diego de entonces se baja de la camioneta y encara hacia la puerta. Enseguida se da cuenta de que no era la casa de su niñez sino la de al lado, ésa de chapas y dos cuartos para los diez Maradona. Golpea, pide permiso para entrar. Y ahí está Diego otra vez en las paredes de Fiorito. "Yo jugaba a la pelota acá, le daba contra esta pared", señala Diego un muro blanco.
La casa fue cedida por los Maradona cuando salieron de la villa para siempre. Pero está como antes. "Me acuerdo de mi papá cuando venía de trabajar, mi vieja le ponía unas ventosas en la espalda para sacarle el dolor." La entrevista se termina y Diego sale a la calle de tierra donde ya hay un montón de gente. Diego saluda y se va. Hacía tanto que no andaba por ahí, que hasta parece que nunca regresó... Que sólo fue un sueño más que se desvaneció entre las paredes estrechas y los pasillos interminables. Como los que le dio la cima y el desbarranco.
"Creo que la mayor decepción de mi papá fue cuando dejé el colegio para irme al Campeonato Sudamericano de 1977, en Venezuela, porque ya no podía coordinar el estudio con la pelota, y ahí fue el quiebre. Mi papá estuvo una semana sin hablarme porque él quería que yo estudiase. Me decía: Quiero que estudies por si te pasa algo con el fútbol'. Pero bueno, yo aposté al fútbol, insistí... y le gané mi papá", ríe Diego. Y vaya si ganó esa pulseada.
Acaso sin saber los ventarrones que debería soportar cuando llegara a la cima donde de pronto hay multitudes coreando el Diegooo, Diegooo y así, de repente, llega la soledad más inhóspita. Y él, que sabe lo que es ir y volver de la muerte, arremete: "No soy un ejemplo de nadie, pero tampoco quiero que me señalen con el dedo como si le hubiese hecho algo a alguien. Si me jodí, me jodí yo mismo". Belgrado fue, acaso, la escala del filme más relajada.
Diego llegó solo, en un vuelo privado, y fue recibido con honores de visita oficial de Estado. Lo cierto es que Maradona se mostró relajado. Mientras se trasladaba de un lugar a otro, saludaba a la gente por la ventanilla del auto, piropeaba a las mujeres. Todos tardaban varios segundos en caer, hasta que, incrédulos, atinaban a una sonrisa y un saludo con la mano. Fue la única locación del rodaje donde Diego no sintió el acoso de otros lugares. Parecía estar a salvo de la pasión ajena. "¿Qué actor te hubiera gustado ser?", pregunta Kusturica. "Robert de Niro –contesta Diego–. En Toro Salvaje . Me identifico con lo que piensa el tipo, con lo que quiere llevarse por delante. Lo que pasa es que él es boxeador y yo, jugador de fútbol. El quiere romper todo y yo quiero tirar caños."
Domingo 08/2008 Clarin
Rueda de prensa: "Maradona by Kusturica"
21 de mayo de 2008
A las 15:30 las dos estrellas del documental han hablado sobre el filme.
Aquí van los fragmentos de la rueda de prensa celebrada ayer en el Festival internacional de cine de Cannes.
Fuente: http://www.festival-cannes.fr/en/article/56125.html
(Traducido del inglés al español: Vesna Floric)
Diego Maradona, sobre la libertad de expresión:
"Cuando uno llega a ser un personaje famoso, no se le permite hablar sobre los EE.UU. o Bush; hay una larga lista de temas de los cuales uno ya no puede hablar. Sin embargo, Emir me mostró el respeto que todo el ser humano se merece. Incluso si uno es jugador de fútbol tiene derecho a expresar sus opiniones sobre alguien que es un asesino. Esa era la razón por la cual empezamos la película. Esa es la razón por la cual nació el filme...Lo que estoy intentando decir es que a través del filme Emir me hizo expresar mi propia opinión, y a través mío los argentinos pudieron expresar su opinión de la misma manera que Emir a veces expresa el punto de vista y el modo de vida de su propio país. No estamos obligados a pensar como los estadounidenses... Todos tenemos derecho a la libertad."Emir Kusturica, sobre el significado del documental: "Esta película es más que mi manifiesto político. ..Me identifico con las ideas políticas de Diego y sus ideas sobre el mundo. Quería proyectar ciertas ideas mías sobre el mundo, aunque la mayoría han salido del sentido común. Mis posturas políticas son mucho más fuertes."
Emir Kusturica, sobre su amistad con Maradona:
"Filosóficamente hablando, somos muy dionisíacos. Vivimos una vida donde el caos es parte de una energía más fuerte que la razón... Ninguno de los dos somos típicos para los tiempos que corren: una filosofía de la razón y el mercado de la economía. Estamos más bien en la prehistoria, cuando las fiestas dionisíacas movilizaban la gran parte de la vida humana incluido el caos que ayuda a conservar la estabilidad psicológica.."
Diego Maradona, sobre la sinceridad del filme:
"Somos muy sinceros el uno con el otro. Nos hemos contado nuestras historias, y gracias a eso hemos sido capaces de hacer este filme. .. La gente ha dicho muchas, muchas cosas feas sobre mí. Sólo Emir Ha sido capaz de entrar en mi corazón, y narrar mis vivencias, no sólo los momentos buenos sino los malos también. Hicimos el filme porque nos abrimos los corazones. Aprovechamos la libertad que los dos tenemos para decir libremente lo que mucha gente en el mundo no puede... No me gustaron las películas que he visto sobre mí, porque no tuve ninguna influencia en ellos... No hablé con los directores. No me preocupaban esos filmes. No era yo el que contaba las historias de mi vida... En la película de Emir pueden encontrar todo sobre mí, para comprender quién es Maradona, quién es Diego, quién es su padre, quién es ese futbolista que tomó drogas y sin embargo logró escapar del mundo de las drogas. Creo que el filme de Emir es mi película de verdad...
En eI filme de Emir nada es inventado. Emir dice las cosas tal y como son, porque es mi historia."
Emir Kusturica, sobre su omnipresencia en la pantalla:
"Eso está justificad. Había veces que no puede encontrar a Diego en Buenos Aires. Así que sin mí esta película no se había podido terminar." (risas)
Emir Kusturica, sobre los futbolistas que le fascinan:
"Hay un futbolista de hoy en día que es mi héroe. Zinedine Zidane es uno de mis favoritos....No voy a hacer una película sobre él, pero he de decir que siempre me impresiona. Su técnica es contraria a la de Diego. Diego era un mago que regateaba y nadie sabía hacia dónde iba."


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